Protrepsis, Año 9, Número 18 (mayo - octubre 2020). www.protrepsis.cucsh.udg.mx
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Jaime Tzompantzi Cruz
(1994) Estud Lengua y Literatura Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.A.M.
Es parte de la editorial independiente y colectivo artístico Súper Ediciones Prisma, con quien
publien 2018 su primer libro de poemas: Fantasmophilia. La editorial ha publicado otros 10
libros desde entonces y ha organizado numerosos eventos multidisciplinarios.
En 2019 Súper Ediciones Prisma ganó el estímulo del programa “Colectivos Culturales
Comunitarios” otorgado por el gobierno de la Ciudad de México con el proyecto “PRISMA Gaceta
Cultural de la Doctores”, el cual consistió en la impartición gratuita de talleres de ilustración y
escritura creativa a habitantes de la colonia Doctores, y la posterior elaboración de una gaceta
cultural.
En 2019 ganó el concurso “Ediciones Digitales Punto de Partida 2019” en la categoría “Poea”
con el libro: Milagro 401. Poemas 2037-1978”. Actualmente dicho libro sigue disponible para
descarga gratuita en el sitio web de “Literatura UNAM”.
Actualmente escribe un libro llamado "Semblanza".
Twitter: @selfiesconfruta
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Como un proyecto del que nadie habla.
Una mañana estaba con una amiga, cerca de una fuente en la Alameda Central, cuando de pronto
vimos pasar a un grupo de nas en patines. En realidad, estábamos algo así como arrodillados, muy
cerca del agua que corría suavemente, pero sin tocarla. Nos sentíamos cansados, pero también
inmensamente felices. En ese momento, sólo existía el presente. y la cálida sensación de la
compañía de un ser humano.
Una noche, mientras leía el poema de John Ashbery Como sabemos, por alguna razón, esta escena
reapareció en mi mente. Atravesada intermitentemente, esta vez, por cada una de las imágenes que
conforman el poema de Ashbery.
El libro que voy a comentar es uno que página por página me ha hecho sentir que n no nada
sobre escribir poesía. Como un proyecto del que nadie habla es una antología de poemas del poeta
norteamericano John Ashbery, traducidos por el poeta, traductor y crítico uruguayo Roberto
Echavarren. La edición es del Tucán de Virginia y felizmente se trata de una edición bilingüe.
Acercarse a la escritura de Ashbery es siempre, en primer momento, un desconcierto. Algo precioso
pero extraño en lo que te detienes unos segundos para meditarlo antes de continuar. Esta es la
primera estrofa del poema “El tren que sale del mar”:
Esescrito en el Libro de Minutos Utilizables
que todas las cosas encuentran su centro en su morir,
que cada una de ellas es discreta y diáfana y
ha apuntado su proa para alejarse de la arena durante el próximo trillón de años.
1
Como este ya es el noveno poema del libro, cuando lo leí no necesité correr a internet para averiguar
a qué se estaba refiriendo el autor cuando escribía the Book of Usable Minutes”. Ya sabía yo que
no estaba haciendo referencia a nada. Lo he googleado ahora que escribo este ensayo y el único
resultado donde aparece la frase es, ciertamente, como título de un libro: pero uno del 2017, escrito
por la joven poeta Sally Van Doren, cuyo títuloque es una referencia al poema de John Ashbery,
1
John Ashbery. Como un proyecto del que nadie habla. Trad. Roberto Echevarren. Ed. El Tucán de Virginia. 1993.
P. 26
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un poeta cuya obra es casi seguro han leído todos los poetas norteamericanos contemporáneos y
posteriores a él.
La maravilla en Ashbery empieza justo una vez que entiendes que su escritura implica una
particular ética y potica de la escritura. Una que nos invita a una crítica radical del sentido. Esto
significa que, leer a Ashbery, es estar frente una sospecha constante del signo en tanto dinámica
donde cada palabra o frase equivale a una sola acción o campo de objetos del mundo. Es una
anfibología semántica permanente. La estrofa citada de “El tren que sale del mar” no busca que
entendamos una sola cosa, es elíptica y preciosamente ambigua a propósito. No busca ser
exhaustiva ni analítica en lo que dice y , en cambio, fluir como un lenguaje que se asume como
un fenómeno del cuerpo situado en el tiempo. ¿A qué me refiero con esto?
Un comentario del crítico, poeta y traductor argentino, Ezequiel Zaidenwerg, nos puede ayudar.
Él describe de la siguiente forma la poética de John Ashbery: "la poea como forma de acceso a una
totalidad que no se puede abarcar: la mímesis rítmico-formal de la experiencia de un mundo
intraducible"
2
. Es verdad que un mensaje recurrente en la poesía de Ashbery es reafirmar el
misterio y la “intraducibilidadde la experiencia de la vida; justo como leemos en los siguientes
versos del poema “La historia de siempre”:
Se puede suponer que lo que no está aq nunca existió de todos modos.
¿Las grandes ideas? ¿Para qué sirven si están colocadas de través,
En el orden equivocado, si no puedes recordar si quiera una
En el momento por así decir en que subes al cadalso
Como Sidney Carton y no se te ocurre nada?
¿O es esto justo el tópico cubierto en un curso
Llamado Trasfondo de las Grandes Ideas, y por lo tanto no es necesario
Decir nada, o saber siquiera nada? Respiramos,
Caemos y nos sentimos mejor.
3
2
Ezequiel Zaidenwerg. La lírica negativa de Ben Lerner. Prólogo de “Elegías Doppler”. Kriller71. Barcelona. 2015.
Pag 5. <https://www.academia.edu/11393870/La_l%C3%ADrica_negativa_de_Ben_Lerner>
3
John Ashbery. Op. Cit. P. 30
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La lírica de Ashbery está llena de un profundo y feliz escepticismo de poder llegar algún día a la
verdad del pensamiento. Por otro lado, hay un gran aprecio por el mensaje de las sensaciones del
cuerpo.
A pesar de no tener Ashbery la pretensión de descifrar nada, existe una gran complejidad en su
discurso. Una trabajadísima subordinación sintáctica, pero que sirve como los rieles de una
montaña rusa, algo sobre lo que se sostiene y camina la acción, pero nunca como untodo que se
ponga en marcha para llegar a alguna conclusn que sea más “real” que lo que ya es real cuando
nos tocan las palabras y las hacemos nuestras.
La forma más radical de expresar las ideas anteriores se resume en frase dicha por John Cage: "No
tengo nada que decir y lo estoy diciendo, y eso es poesía."
4
No hay nada en concreto que sea
exactamente lo que quiere develar el autor con su poesía. Para Ashbery, todo el mundo está lleno
de emoción, justo como dicen los versos del poeta James Tate que Ashbery citó al entregarle a Tate
el premio de poesía Wallace Steven en 1995: “Everything is relevant. I call it loving
5
. Qui es
por esto que su poea no se concentra lo en la perspectiva del “yo”, ni en el recurso de lo
confesional. Su oído y mirada son amplias respecto a los fenómenos de la vida y el tiempo
A nivel retórico podemos observar otra forma de expresar dicha ausencia de jerarquías respecto a
“lo importante” en su poesía: no hay énfasis, anáforas o cambios abruptos de ritmo. Con ese gesto,
nos está reafirmando que para él todo el poema es el poema. Nada es un medio, y cada frase es un
fin es sí mismo.
Es por esto que Ashbery se refiere a su propia poesía como “la experiencia de la experiencia”
6
.
Cada verso representa la emergencia de algo que está sucediendo en el momento de la enunciación.
Sin embargo, esto no significa que pretenda una literatura “realista” o “documental”. Su escritura
es fuertemente onírica, tanto en la estructura, a menudo fragmentaria, como en el contenido,
frecuentemente desconcertante. Ensueños que son plenamente sensoriales. Como dejó escrito
Calderón de la Barca: la vida es sueño.
4
John Cage. Silence. Lectures and writings. Wesleyan University Press. New England. 1973. P. 109
5
“John Ashbery on James Tateen poets.org https://poets.org/text/john-ashbery-james-tate
6
The Experience of Experience: A Conversation with John Ashbery en Michigan Quarterly Review. Vol. XX, No. 3
Summer 1981. https://quod.lib.umich.edu/m/mqrarchive/act2080.0020.003?view=text&seq=103&size=100
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Ashbery no quiere reducir el lenguaje al sentido y la verdad. Entonces ¿significan algo sus poemas?
¿Tratan verdaderamente de algo? Para hablar de esto quiero ahora citar el poema que mencioal
principio:
Como sabemos”
Todo lo que vemos está penetrado de eso
-las copas distantes de los árboles con su aguja (tan
inocente), la escalera, el fulgor fijo de la ventana-
perforado como un colador por el mal que no es malo,
el romance que no es misterioso, la vida que no es vida,
un presente que está en otra parte.
Y después, en las pequeñas reverencias
del baile, lo codeas,
lo toqueteas. El a que hiciste eso
tuviste al fin que parar, porque hacerlo
poa en juego toda la tela, no había otra forma de presentarse.
Doblaste las rodillas
para recoger esas joyas preciosas de agua de manantial
salpicadas sobre el musgo
y vacilaste al borde de esta
calle calma con sus veredas, su tráfico,
como si vinieran a agarrarte.
Pero no había nadie en la resolana del mediodía,
sólo pájaros como secretos a ser descubiertos
y una casa adonde ir, un día de éstos.
La luz ensombrecida entonces
fue vista como nuestras vidas,
cualquier cosa acerca de nosotros que el amor quisiera examinar,
luego dejar de lado un rato, hasta
que todo debe ser revisado, y nos volvemos
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el uno hacia el otro, para el otro.
La manera en que hemos llegado es todo lo que pudimos ver
y se cuela a través de nosotros, avergonzados
de que haya tanto por decir ahora, realmente ahora.
7
La filosoa de Immanuel Kant habla de la idealidad del tiempo y el espacio. Según el fisofo
alemán, lo que nombramos como tiempo y espacio, no es sólo algo objetivo fuera de nosotros, como
afirmaría el científico Isaac Newton. Kant afirma que el tiempo y el espacio también son categorías
mentales, intuiciones puras que poseemos, y que junto con los conceptos y formas dentro de
nosotros, son capaces de recibir la información sensible del exterior para así poder crear el constante
fenómeno del conocimiento. Expongo esto, porque creo firmemente que, al decir un poema en voz
alta, o guardar silencio y observar atentos, estamos participando activamente de la construcción de
la realidad. Parecido a cuando meditamos o rezamos. Los fenómenos siempre están sucediendo
frente a nosotros, pero hay ocasiones en que parece que suceden s”, o con mayor amplitud.
Con una direccn y movimiento que sabemos habitar mejor.
Volvamos a la mañana en que, pegados a una fuente y en silencio, vi junto con mi amiga Vania
pasar a las niñas en patines: La noche anterior había sentido que por primera vez estaba
aprendiendo a ser libre. Que había recordado cómo ser feliz, y que era esta una emoción que
pareciera haber olvidado sin darme cuenta. Como un lente desenfocado que de pronto se pone
claro. Sin ansiedad y sin certezas. Es decir, sin necesidad de vivir en otro momento más que en el
presente.
Hay más secretos de los que quisiera mencionar en un ensayo en medio de todo este suceso. Y
pienso que sólo he podido acariciarlos con sinceridad a través de la práctica de la poesía: un juego
sin reglas, sin explicación última y sin episodio final. Un juego al que se vuelve siempre, como a
esos amigos con los que sabes que puedes descubrir el misterio sin definirlo. Pareciera que sólo los
fragmentos son capaces dar testimonio de dichos descubrimientos. Aunque a menudo, presiento
que dichos pedazos son los únicos donde verdaderamente se puede dar fe de la totalidad. De todas
esas aventuras interminables de la vida y la memoria siempre me está hablando John Ashbery, y es
por eso que siempre vuelvo a él.
7
John Ashbery. Op. Cit. P. 33